El planeta tierra es un sistema vivo, inteligente y con capacidad para autorregularse y regenerarse. La agricultura regenerativa se centra en estudiar y comprender -para replicar y apoyar- los sistemas regenerativos y autorreguladores de los ecosistemas y las condiciones que los favorecen, aunando la producción de alimentos con la regeneración del suelo, la biodiversidad y el ciclo del agua, y contribuyendo a la regulación del clima local.
Bajo nuestros pies y oculta a nuestra mirada, una red viva e invisible de microorganismos sostiene la vida visible, alimenta la fertilidad, participa en la regulación del clima y determina el futuro del planeta.