Red de balsas para recogida de agua de lluvia en la finca Mundos Nuevos (Badajoz)
Hay distintas técnicas y abordajes eficaces para incrementar la retención hídrica en el terreno, favoreciendo los procesos que dependen del agua
Una de las causas más importantes de erosión del suelo es el suelo desnudo. En realidad, el concepto de «limpieza» aplicado a la tierra es algo relativamente reciente. Antes de la existencia de herbicidas y maquinaria pesada, las hierbas eran utilizadas como alimento o plantas medicinales, o eran consumida por los animales, incluidos los importantísimos polinizadores, o se controlaban mediante distintas técnicas de cobertura.
El suelo a la intemperie está expuesto a la erosión por agua o viento. Al quedar desnudo va perdiendo su contenido en carbono, y con él su estructura, microbiología y porosidad. Ello repercute en su capacidad para retener agua y sostener la vegetación, auténtico motor del ciclo del agua, en un circulo vicioso sin fín.
El suelo desnudo es vulnerable a la erosión, aumenta su temperatura y deja de contribuir al ciclo del agua. En cambio, el suelo cubierto con materia orgánica aumenta su contenido en carbono, lo que mejora su capacidad para retener de agua de lluvia y sostener la vida.
Hay varias formas de devolver el carbono al suelo:
Muestras de suelo tomadas en dos fincas contiguas. La muestra de la izquierda ha sido tomada en una finca tras 12 años de pastoreo regenerativo. Foto: Gateway Research Organization
Es un cultivo cuya finalidad es beneficiar el suelo. Los efectos buscados pueden ser variados, en función de la necesidad del suelo. Por ejemplo:
Una forma de devolver el carbono al suelo es cubriendolo con materia vegetal. Puede ser con restos de cosecha, hojarasca, abono verde segado, compost, madera triturada etc. El material utilizado protege el suelo de la erosión mientras se descompone lentamente, ayudando a conservar la humedad, nutriendo el suelo y favoreciendo la acción de microorganismos y lombrices.
La madera triturada ofrece grandes ventajas como acolchado: la madera favorece el desarrollo de hongos micorrizas. Estos se adhieren a las raíces de las plantas, en una asociación simbiótica favorable para ambos. Las micorrizas aportan minerales a las raíces y éstas aportan azucares a las micorrizas.
Esta red de raíces y filamentos de hongos estructura y sujeta el suelo, esponjándolo, nutriendolo y generando abundantes elementos nutritivos para los cultivos.
Este otro vídeo sobre la madera rameal fragmentada aporta detalles importantes acerca del tipo de rama adecuada para utilizar para este menester, así como las especies de árboles y plantas más adecuados y el momento del año idóneo para obtenerlos. Tener en cuenta todos estos factores permite aprovechar el máximo potencial de hormonas y factores de crecimiento de las ramas, que beneficiarán a las plantas de los cultivos.
Es habitual emplear otros materiales como cobertura, como puede ser:
Antes de la transformación de las granjas en explotaciones, y de subvencionar cada metro cuadrado de parcela cultivada, los campos estaban cuajados de árboles y arbustos que además de delimitar las parcelas y cultivos cumplían otras muchas funciones ecosistémics. Así, las granjas eran ecosistemas productivos que combinaban agricultura y ganadería, con presencia de árboles, arbustos y setos.
Los árboles no sólo previenen la erosión y aumentan la fertilidad del suelo, sino que tienen un impacto positivo sobre el clima local, debido a factores como una mayor biodiversidad y un ciclo del agua más activo, además de proporcionar sombra.
Hay numerosas fórmulas para integrar la biodiversidad en las granjas. Algunos ejemplos son:
Nuestros antepasados han sido maestros en el arte de recoger, almacenar, gestionar y distribuir el agua de lluvia, con técnicas muy diferentes según sus entornos, climas, ecosistemas y recursos. Las zanjas, balsas y charcas de alguna forma reproducen lo que sucede en la naturaleza naturalmente cuando una irregularidad en el terreno detiene el curso del agua de lluvia en algún punto. El agua que se detiene tiene la posibilidad de infiltrarse, hidratar el terreno y a la larga contribuir a recargar las aguas subterráneas. El premio a las obras de ingeniería de presas, sin lugar, se lo llevan los castores.
Así, podemos decir que las técnicas para modificar ligeramente la orografía del terreno con este fin han existido desde siempre. Dos ejemplos son los viñedos de las tierras volcánicas de Lanzarote, o la técnica de las medias lunas utilizada en el Sahel. Son estructuras sencillas, diseñadas en función de la pendiente, que permiten aprovechar cada gota de agua que cae.
Estos sistemas de retención hídrica son especialmente vitales en zonas áridas, con mucha pendiente, terrenos deshidratados y vulnerables a la erosión cuando llueve, pero también interesantes en zonas con mucha lluvia y riesgo de inundaciones.
Imagen: Michal Kravcick. Pequeña estructura para retener e infiltrar agua, prevenir la erosión, hidratar el paisaje.
Hay distintas formas de mejorar la infiltración de agua en el terreno modificando ligeramente su relieve, y algunas son realmente muy sencillas factibles. En el ejemplo a la izquierda podemos observar la extraordinaria eficacia de la técnica de las medias lunas utilizada en Africa para rehidratar el paisaje y revertir la desertificación.
En Agricultura Regenerativa las técnicas de retención hídrica se adaptan al paisaje, :
La finalidad de estas técnicas es hacer que el agua fluya de una forma más lenta a través del paisaje, abarque más extensión de terreno, e hidrate el suelo de una forma más extensa y profunda. Estas estrategias no sólo satisfacen las necesidades de riego y ganado en épocas del año más secas, sino que permiten prevenir la escorrentía y la erosión, recoger sedimento, y sobre todo alimentar las aguas subterráneas y la vegetación, potenciando la incorporación de carbono en el suelo y la biodiversidad.
Michal Kravcick & Jan Lambert. A global action plan for the restoration of natural water cycles and climate. Micha