Esta técnica solo puede aplicarse mediante el desarrollo de un diseño específico y adaptado a la finca con un mínimo de 60 parcelas, que incluya la adecuada división del área, el sistema viario, el arbolado, la hidráulica, un centro de manejo, las reservas de agua, la sala de ordeño, el almacén…
Este diseño es imprescindible pues cumple diversas funciones: el bienestar animal, la economía, la perennidad, la funcionalidad, la higiene, la orientación, la modulación, la localización, la estética y el bienestar humano.
Este diseño también es imprescindible porque los animales son pastoreados cada día a la parcela que está en el POR (y casi nunca será la adyacente a aquella en la que estaban). A eso se le denomina “el arte de saber saltar”, que no es más que poner los animales en la parcela correcta aunque esté al otro lado de la finca.