El viñedo que se salvó del agua: ocho meses después de la dana
Unos días después de las riadas de Valencia de octubre 2024, el viticultor valenciano Natxo Senchermés nos mostraba en un impactante y revelador vídeo el estado en que había quedado el suelo de su finca tras la descomunal e inesperada tromba de agua. El vídeo, titulado «El viñedo que se salvó del agua», grabado unos días después de las lluvias torrenciales, muestra por una parte la extrema vulnerabilidad de los suelos desnudos y por otra, la resiliencia de los suelos cubiertos y bien gestionados, que absorbieron el agua sin sufrir pérdida alguna.
El suelo determina cómo se comporta el agua
Imagen: USDA
Las imágenes de la riada no dejaron lugar a dudas: el intenso color marrón-rojizo del agua y el lodo espeso que cubrió calles, casas y alcantarillas de los pueblos afectados revelaban cómo, en ausencia de vegetación y raíces capaces de retener la tierra, el agua arrastró cauce abajo grandes cantidades de suelo.
Natxo nos mostraba de dónde había salido esa tierra, cauce arriba: de los campos labrados, con sus suelos desnudos y desprovistos de vegetación, seña de identidad de la agricultura industrial.
Si bien lo que sucedió en Valencia fué un fenómeno abrupto, en realidad la pérdida de suelo está sucediendo constantemente a pequeña escala con este tipo de agricultura.
La finca de Natxo se convirtió, sin pretenderlo, en un laboratorio experimental. Cuando sucedieron las lluvias, la finca se encontraba en transición a la Agricultura Regenerativa, con algunas parcelas cubiertas de hierba, gestionada con ovejas, y otras parcelas aradas, siguiendo el manejo convencional.
En el vídeo realizado tras la dana se puede observar claramente cómo en las zonas del viñedo que continuaban con manejo convencional, con suelos arados y desnudos, la corriente se llevó hasta 30 y 40 cm. de suelo, arrastrando grandes cantidades de tierra cauce abajo, lo que agravó los impactos de la inundación.
En el lado opuesto, lo que sucedió en las parcelas cubiertas por pasto gestionado según el modelo regenerativo -con pastoreo dirigido, en este caso de ovejas- el suelo estaba en tan buenas condiciones que había sido capaz de absorber e infiltrar el agua. «No se perdió ni un gramo de suelo» -afirmaba Natxo.
8 meses después ...
Hoy traemos una actualización. En el revelador vídeo más abajo, Natxo nos enseña el estado de su finca 8 meses despues de la dana, y cómo aún es visible el impacto en las zonas labradas de sus viñedos y de otros campos cercanos. Y también nos revela el poder de la agricultura regenerativa para contribuir a prevenir y moderar este tipo de catástrofes, generando agroecosistemas biodiversos y saludables, capaces de desempeñar el papel que les corresponde en la regulación del clima.
