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La agricultura regenerativa produce tanto como la convencional, generando un impacto positivo sobre la salud y los ecosistemas

60 cosechas: eso es lo que la FAO estima que nos quedan si prosigue al ritmo actual la degradación del suelo a causa de las prácticas agrícolas convencionales. También nos recuerda cada cierto tiempo una verdad incomoda: cada año se pierden 24.000 millones de toneladas de tierra fértil debido a la erosión, unos 12 millones de km2 de suelo fértil.  Estas previsiones dibujan un panorama sombrío que contradice un mito arraigado pero a punto de caer: que sólo maltratando la tierra se puede alimentar a la población mundial.  Pero hay esperanza: un reciente estudio reciente demuestra científicamente que la Agricultura Regenerativa es capaz de producir tanto como la convencional sin recurrir a productos químicos ni insumos externos, y regenerando al mismo tiempo la fertilidad del suelo, la biodiversidad, la gestión del agua y las economías rurales.

El estudio RegeneraCAT, realizado entre 2024 y 2025 por el CREAF catalán  (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales)  vé la luz en un contexto de agotamiento del modelo productivo convencional, no sólo por los efectos perjudiciales sobre el suelo y los ecosistemas, sino por la situación de vulnerabilidad que implica la dependencia total de combustibles fósiles para la fabricación de insumos (especialmente fertilizantes), en riesgo en la actualidad debido a la situación bélica. Este estudio profundiza en una alternativa clara a este modelo: la Agricultura Regenerativa.

La Agricultura Regenerativa señala el caminoA

El estudio regeneraCAT se planteó para responder a la incógnita de si la Agricultura Regenerativa es capaz de producir alimentos en la misma cantidad que la convencional, comparando la capacidad productiva de ambos modelos, además de otros parámetros sobre el impacto de las prácticas agrícolas sobre el medio.

La respuesta es sí: no sólo es igual de productiva, sino que lo es apoyando la biología del suelo y regenerando la fertilidad de agroecosistemas afectados por decenios de manejo convencional, y produciendo alimentos más nutritivos y sanos.  

La agricultura regenerativa lleva desarrollándose desde hace decenios por productores de los cinco continentes compatibilizando la producción de alimento con la regeneración del suelo y los agroecosistemas.  

Y este estudio confirma cientificamente lo que tantos productores ya habían constatado empíricamente.

La investigación se realizó tomando muestras de 4 fincas regenerativas catalanas con diversidad de producciones, comparándolas con 4 fincas con producciones similares en la misma región. Las fincas regenerativas y productos medidos fueron: Planeses (leche), Verdcamp Fruits (verdura), Familia Torres (uva) y Pomona Fruits (peras).

Los parámetros medidos fueron: 

  • Fertilidad y biodiversidad del suelo
  • Huella hídrica
  • Producción de alimentos
  • Huella de carbono,
  • Biodiversidad de polinizadores y recursos florales
  • Densidad nutricional
  • Costes económicos.

"Hemos notado diferencias espectaculares en la temperatura del suelo: cuando el suelo labrado y con plástico está a 28ºC, el planchado con cubierta vegetal está a 17ºC; ¡hay once grados de diferencia!"

Los resultados

 

Los resultados del estudio demuestran que la agricultura regenerativa produce mejores resultados que la convencional en diversos parámetros medidos:

  • Salud del suelo:  se constató una mayor cantidad de materia orgánica y mayor diversidad microbiológica. Eso se traduce en una mayor fertilidad y biodiversidad, mayor capacidad del suelo para retener agua y prevención de sequía y erosión.
  • Calidad de los alimentos: la mayor vitalidad del suelo en las fincas regenerativas se refleja en la calidad de los alimentos, que presentan una mayor densidad nutricional y concentraciones más elevadas de minerales, antioxidantes y otros compuestos beneficiosos.
  • Biodiversidad: se constató una mayor biodiversidad en el interior de las fincas y en los márgenes, con la presencia de polinizadores y otros organismos beneficiosos, con efectos positivos sobre la producción agrícola y ganadera.
  • Producción: Una vez regenerado el suelo, el modelo regenerativo es tan productivo como el convencional, con un coste total similar o inferior, y generando más empleo.
  • Costes: los costes de producción de alimentos en fincas convencionales y regenerativas dependen mucho del cultivo y condiciones concretas de cada año, resaltando el hecho de que mientras las fincas convencionales tienen mayores costes en agrotóxicos y fertilizantes, las segundas invierten más en mano de obra, lo que redunda en una mejora de la economía local. 
 
 

 

La transición al modelo regenerativo

El informe regeneracat advierte de la necesidad de distinguir entre costes de producción y la inversión inicial necesaria para regenerar la salud del suelo, un proceso que puede precisar años, en función del estado previo del agroecosistema.  Por ello la transición al modelo regenerativo “debería ir acompañado de políticas públicas que lo faciliten, ayudas económicas y asesoramiento técnico”. Sin embargo, el hecho de desmontar el mito de que la agricultura respetuosa con el entorno, como la regenerativa, produce menos y es más cara, representa un paso muy importante.