Los agricultores regenerativos de Europa están ofreciendo una protección vital contra los incendios forestales, pero necesitan más apoyo.
Traducido y adaptado del artículo publicado en Euronews:
How Spanish regenerative farmers are shielding Spain agains wildfires
Cicatrices humeantes amenazan con reactivarse en toda Europa occidental y central, a medida que las olas de calor y la sequía siguen alimentando el riesgo de incendios forestales.
Cerca de Atenas, la propagación de las llamas obligó a realizar nuevas evacuaciones después de que una colisión en pleno vuelo entre dos helicópteros de extinción de incendios causara la muerte de un ciudadano griego y uno danés. Una tragedia más en un verano que ya ha obligado a cerca de un tercio de millón de personas a abandonar sus hogares en Francia y España.
Sergi Caballero es cofundador de Mas Les Vinyes, granja y cooperativa de permacultura en Cataluña, España
Queda por ver si esta temporada de incendios superará el ya alarmante récord de 2025: 10.000 kilómetros cuadrados quemados en toda Europa, impulsados por un aumento de las temperaturas más del doble de rápido que la media mundial. «Este es el verano más peligroso que he vivido jamás», afirma Sergi Caballero, cofundador de Mas Les Vinyes, una cooperativa y granja de permacultura situada en Cataluña (España).
«Estamos en el interior y en invierno llegamos a los 12 grados bajo cero, pero este verano he registrado 45ºC en el campo. Nunca antes había tenido que usar un ventilador por la noche».
Formado como miembro de las ADF —las agrupaciones de voluntarios de defensa forestal de Cataluña, que a menudo llegan al lugar del siniestro antes que los equipos profesionales al ser zonas rurales—, Sergi y su esposa han instalado depósitos de agua en puntos estratégicos de su finca, listos para actuar ante cualquier incendio que pueda declararse en las inmediaciones.
¿Cómo pueden los productores europeos prepararse ante los incendios?
Lejos de limitarse a reaccionar, Sergi lleva más de una década preparándose para defender su finca de los incendios forestales, que van a peor en España.
En Mas Les Vinyes, esto ha supuesto identificar las zonas más vulnerables, eliminando pinos (propensos a incendiarse) y conservando los robles y encinas (resistentes al fuego), utilizar trituradoras para convertir las ramas muertas en abono para el suelo y emplear ganado para pastar la hierba seca antes de que pueda convertirse en combustible.
Han instalado dos estanques de depuración de agua, con una capacidad conjunta de alrededor de un millón de litros, en el sector occidental de la finca —la zona más expuesta—, los cuales, además de actuar como cortafuegos, pueden servir a los bomberos para conectar sus mangueras.
«Lo más importante que podemos hacer es evitar que la hierba se seque y se acumule —manteniéndola pastoreada— y gestionar el sotobosque con ganado», afirma Sergi. «Esa es la clave».
Estas prácticas han ayudado a triplicar la materia orgánica del suelo de la granja, aumentando la capacidad de retención de agua del suelo.
Aun así, nada se compara con la sequía de este año: un periodo seco similar hace tres años acabó con toda una cosecha de albaricoques en plena producción y, este año, Sergi ya ha contabilizado otros 20 perales muertos.
Sergi Caballero afirma que gestionar la hierba con pastoreo es «la medida más importante para prevenir incendios».
«He tenido que sustituir los albaricoqueros muertos por higueras, ya que éstas resisten mejor la sequía, pero los higos se venden a un precio mucho más bajo», afirma. «Los cultivos que sobreviven a la crisis climática son los que menos valor tienen. Es un problema que los responsables políticos deben resolver».
Restauración del paisaje, una "herramienta infrautilizada" frente a los incendios
Sergi y su equipo están desarrollando una de esas fincas pioneras, aún minoritarias, pero que inspiran a muchísimas personas. Inspiradoras son también las experiencias con las que colabora CommonLand en todo el mundo, como las del Altiplano del sureste español.
El documental Cabeza, corazón y manos muestra el proyecto de regeneración de una zona situada entre Murcia, Almería y Granada, realizado por la asociación Alvelal en colaboración con Commonland.
Commonland, una organización internacional sin ánimo de lucro que colabora con comunidades locales de más de 50 países para restaurar paisajes degradados, sostiene que este tipo de restauración del territorio es la defensa contra los incendios más ignorada de Europa.
«Nuestros ecosistemas han quedado despojados de vida debido a las prácticas industriales de uso de la tierra, y estamos presenciando las consecuencias en tiempo real», afirma Lily Maxwell-Lwin, responsable de incidencia política de Commonland.
La herramienta que menos aprovechamos para combatir los incendios forestales es la restauración de nuestros paisajes. Además de alejarnos de una economía basada en los combustibles fósiles, debemos invertir en infraestructura verde como una herramienta vital de gestión de riesgos, centrándonos en fortalecer nuestras reservas naturales para proteger a las comunidades de los efectos devastadores de los fenómenos meteorológicos extremos»
El enfoque de Commonland, conocido como el Marco de los 4 Retornos, vincula la restauración de tierras con el impacto social, la biodiversidad, el retorno financiero y todo lo que inspira el sentido de conexión y pertenencia al lugar.
¿Cómo afecta el fuego a las fincas convencionales en comparación con las regenerativas?
Más al sur, en Andalucía, Carmen Bueno (nueva agricultora y co-fundadora de la Asociación Serranías Vivas) y su equipo hacen su plan de prevención de incendios rutinariamente, el último en mayo pasado, y disponen de depósitos de agua para poder reaccionar, lo que evitó males mayores en los equipamientos. Llevan dos años haciendo pastoreo dirigido. Sus tierras, donde pastan ovejas y caballos no salieron indemnes, pero las zonas pastoreadas han sufrido mucho menos que las que estaban cubiertas de jara, o las zonas donde no se da ese pastoreo dirigido del ganado.
Incluso sus alcornoques, aunque chamuscados, parecen destinados a recuperarse. «No hemos extraído el corcho en los últimos 11 años: el corcho es la mayor protección de los árboles», afirma. «Aunque por fuera parezca quemado, el corcho protege al propio árbol».
Carmen Bueno es gestora de una finca agrícola en vías de regeneración y presidenta de la Asociación Serranías Vivas
La Asociación de Agricultura Regenerativa está analizando al detalle el impacto de un incendio reciente en tierras agrícolas gestionadas tanto de forma convencional como regenerativa. «Las conclusiones son impactantes: la clave es que haya ganado herbívoro que esté siendo adecuadamente pastoreado», afirma la presidenta de la Asociación, Ana Digón.
Ana Digón es presidenta de la Asociación de Agricultura Regenerativa (Iberia)
Las zonas que fueron manejadas con ganado en pastoreo dirigido fueron las menos dañadas por el fuego y los árboles que están ahí se recuperarán.
Las zonas donde hubo ganado en el pasado y ahora se favorecen los herbívoros silvestres se vieron más afectadas y habrá árboles que se recuperen y otros no.
Pero, sin duda, las zonas más gravemente afectadas han sido las grandes áreas donde no hay ganado o hay muy poco ganado en pastoreo libre, con lo cual el monte se matorraliza – el fuego arde mucho más y es muy difícil entrar a apagarlo; estas son las zonas más gravemente dañadas.
El abandono es un problema creciente en la España rural, donde la edad media de los agricultores supera ya ampliamente los 60 años y cada vez hay menos jóvenes que tomen el relevo.
Y es que las trabas administrativas y las fuerzas injustas del mercado globalizado son dos motivos principales que provocan ese abandono. «Las familias productoras se ven abrasadds por políticas incoherentes y desfavorables», afirma Ana, como clara conclusión tras muchos años de conversaciones con familias productoras de toda Iberia y del resto de Europa.
La trashumancia, ese pastoreo dirigido ancestral que consistía en desplazar grandes rebaños —primero salvajes y más tarde bajo el cuidado de pastores— a través del territorio, manteniendo sus ciclos, es otra de las víctimas de la modernidad. «Eso ha desaparecido en gran medida», explica, «y ahora hay carreteras y cercas que actúan como obstáculos e impiden el pastoreo como se realizaba antaño».
Si no se permite ni se estimula el pastoreo dirigido, ya sea de pastores trashumantes o de ganaderos, vastas zonas forestales se vuelven impenetrablemente densas, lo que significa que, cuando se declara un incendio, solo puede combatirse desde el aire.
Profunda tristeza y papeleo: lo que viene después del fuego
Cuando se produce un incendio forestal, se experimenta una «subida de adrenalina» inmediata: la lucha contra el fuego, el espíritu comunitario y la cobertura mediática, comenta Ana. Pero ¿qué ocurre una vez que se disipa el humo?
«La gente se queda con la realidad de lo que ha perdido», afirma. «Cuando muere un rebaño, el ganadero o pastor pierde material genético que ha estado desarrollando durante generaciones: animales adaptados a sus tierras, a su manejo y a su realidad. No se trata simplemente de comprar un rebaño nuevo; este tipo de pérdida les hace retroceder décadas».
Luego llega el papeleo. «Los agricultores que acaban de atravesar una crisis se ven sepultados por la burocracia para reclamar una indemnización», explica Ana.
En Galicia, donde la tierra está fragmentada en cientos de pequeñas parcelas y la titularidad a menudo no consta en los registros tras generaciones de herencias informales, se sigue exigiendo a los agricultores que documenten cada parcela y contrato de arrendamiento para reclamar lo que se les debe.»
«Un año después de los incendios del año pasado, muchos aún no han recibido indemnización», dice ella. «Están arruinados y agotados, y vemos a personas caer en una profunda tristeza y frustración. Algunos están abandonando la agricultura por completo».
Taller práctico en la asociación Serranías Vivas
Los agricultores regenerativos, orgánicos, biodinámicos, asumen una fuerte carga emocional y financiera. En muchos casos, son los únicos que quedan en el paisaje cuidando verdaderamente la tierra. Y la mayoría de la gente no es consciente de la realidad de esa responsabilidad.
La burocracia agobia a los agricultores europeos incluso fuera de los periodos de crisis. «Con toda la legislación, la burocracia y las inspecciones, quienes trabajan en la agricultura apenas pueden descansar», afirma Sergi. «Este año tengo cuatro días y medio de vacaciones. ¿Es ese un futuro atractivo para los jóvenes?».
Su frustración refleja una rebelión más amplia en la que, durante los últimos años, agricultores a bordo de sus tractores han bloqueado calles desde España hasta Alemania y los Países Bajos, quejándose de la competencia desleal y de la falta de apoyo para afrontar una burocracia asfixiante.
La agroganadería regenerativa es un rayo de esperanza
El agravamiento de los incendios forestales no hace más que aumentar la presión sobre un sector que ya está en declive. «La edad media de los agricultores en España supera ampliamente los 60 años y sigue aumentando. Los jóvenes no quieren ser pastores ni agricultores por todas estas trabas, ni por la realidad de los riesgos y las pérdidas que afrontan a causa de los incendios forestales – cuando este sector es esencial para nuestra soberanía alimentaria futura», afirma Ana.
Sin embargo, cada vez más gente ve la agricultura regenerativa como «un rayo de esperanza». Un estudio de 2023 realizado entre ganaderos regenerativos en España reveló que el 93 % se declaraba feliz y orgulloso con su trabajo. «Es una cifra extraordinaria en un sector marcado por la depresión y el abandono», subraya Ana.
La agricultura regenerativa está devolviendo la esperanza, las herramientas y la conexión a la actividad agrícola: descubrir nuevas aves, insectos y plantas en tus tierras, conectar con otros agricultores apasionados y encontrar formas reales de reducir el riesgo de desastres, como los incendios forestales. Se trata de cultivar ese entusiasmo y comprender las herramientas para producir mejor.
¿Qué es lo que frena la agricultura regenerativa?
Sin embargo, la pasión por sí sola no basta, hay que apoyar a los productores. El apoyo institucional sigue siendo una pieza esencial —y en gran medida ausente— del rompecabezas. «Necesitamos que se reconozca que esto es un servicio público, no solo agricultura», afirma Sergi.
Actualmente, los agricultores y ganaderos asumen por su cuenta el mayor coste de una gestión más cuidadosa de la tierra; esto repercute en los precios, restando competitividad a sus productos frente a los procedentes de explotaciones comerciales que dañan el suelo en lugar de regenerarlo.
Ovejas conducidas a traves del territorio en Serranías Vivas
Tanto Sergi como Carmen practican el pastoreo dirigido en zonas forestales —una actividad mucho más costosa y que requiere más mano de obra que mantener a los animales en establos—; sin embargo, en España, lo habitual es que se cobre a los ganaderos por acceder a montes públicos con este fin, y se les hunde de nuevo en burocracia, en lugar de permitir y estimular estas prácticas ancestrales, y remunerarles por el servicio de prevención de incendios que proporcionan.
«Al gestionar los bosques y prevenir incendios forestales, el productor regenerativo presta un servicio social vital que debería ser estimulado, facilitado y recompensado», afirma. La política fiscal es una de las vías mediante las cuales los gobiernos podrían aliviar la carga que soportan los agricultores y ganaderos regenerativos, sostiene Sergi. En España, la carne —ya proceda de una explotación intensiva o de un rebaño criado mediante pastoreo regenerativo— tributa actualmente al mismo tipo reducido del 10 % de IVA que la mayoría de los alimentos, sin distinción alguna según su método de producción.
Sergi cree que esto debería cambiar: argumenta que una tasa del 0 % específica para la carne de animales alimentados con pasto recompensaría una ganadería que ayuda a prevenir incendios, mientras que el tipo máximo del 21 % —reservado para artículos de lujo— reflejaría con mayor honestidad el coste real de la alternativa.
«Para mí, el verdadero lujo es comer carne de cerdo y pollo de granja industrial que genera emisiones masivas», afirma. «Esos sistemas intensivos aumentan la desertificación en mi región».
«Ojalá que estos incendios demuestren que el pastoreo y la ganadería regenerativa son una herramienta vital para la gestión del paisaje y la prevención de incendios», señala Ana, «pero solo podremos aprovecharla si los ganaderos reciben la financiación y la formación adecuadas».
¿Y qué podemos hacer?
Como consumidores, «votar» a favor de estas formas de producción a través de nuestra cartera: comprando y disfrutando estos productos en casa, que además la ciencia está demostrando que superan con creces a los convencionales en contenido nutricional.
Como productores y gente interesada en dedicarse profesionalmente a apoyar la transición regenerativa necesaria, investigar estas formas de manejo y formarse a través de las cada vez más interesantes y frecuentes oportunidades que se ofrecen para ello.
Al hacer todo ello, reconectamos con la vida, con personas interesantes y con un bello propósito: dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos, y protegerlo para estas y futuras generaciones.



